
電影大綱:本該是悠閒的度假時光,一場意外,外婆驟然離世,破壞了寧靜;少女和家人在面對失去的創傷中,重新連結彼此。
Forastera,電影原文:陌生人。導演映後分享提到,只要不是居住於這座小島上的人,都會被居民視為陌生人。所以,少女和妹妹,在這座島上的存在,就帶有這樣的距離感。而我則是非常喜歡中文譯名《盛夏來的人》,除了點出時間,事情發生在「盛夏」,而少女們是「盛夏」來到這座小島馬略卡島(Mallorca)的人外;「盛夏來的人」,巧妙諧音:「剩下來的人」。故事主軸,著實是在講述外婆離世後,「剩下來」的人的故事。
觀眾提問到,外婆因為離世,戲份是很少的,導演如何去建構外婆這個角色?導演提到,外婆留下的衣服、光影的變化、好像有一些聲音被聽到,確實,是運用一些小細節去勾勒外婆這個人物的存在。
我想起同樣是描繪「失去」,2012年墨西哥電影《Después de Lucía》,中譯《露西亞離開之後》,講述女孩Alejandra喪母後,和爸爸搬到新城鎮,還沒能好好展開新生活,被背叛、陷害而流出的性愛影像,讓Alejandra飽受校園霸凌……。寫實到沉重的劇情,讓許多人淚灑劇院。
導演的巧思,女主角名叫Alejandra,不過片名卻是Lucía,Lucía是誰?她是Alejandra的亡母。而,一切就是在Lucía離開後發生的,Alejandra獨自承受難受的遭遇,無法向父親傾訴,父親困在愛莫能助的困局,最終邁向極端。
「失去」在兩部電影,都是主軸,不同於《Después de Lucía》的沉重;
我喜歡《Forastera》的療癒:允許每一個人可以有自己的節奏去面對創傷。
我覺得最治癒、溫暖之處在於,一直在協助家人修復關係的少女卡特(Carter),和媽媽傾訴自己沒有為外婆哭泣,對自己的情感感到困惑時,媽媽溫柔說:No pasa nada(沒有關係)。
首尾呼應,我的提問,以遊戲開始,也以遊戲結束,導演解釋也象徵一個新意義的重新開始。少女從旁觀到真正參與。我喜歡這段人生都會經歷的旅程,隨之感受並療傷。
Forastera: sanar también es aprender a quedarse
Lo que debía ser unas vacaciones tranquilas cambia por completo cuando un accidente inesperado provoca la repentina muerte de la abuela. Ese instante rompe la calma del verano y obliga a una adolescente y a su familia a enfrentarse al duelo. A través de ese proceso, poco a poco vuelven a encontrarse y a reconstruir el vínculo que los une.
Durante el coloquio posterior a la proyección, la directora explicó el significado del título original, Forastera (“forastera” o “extranjera”). En la isla, cualquier persona que no pertenezca a ese lugar es vista como una forastera por sus habitantes. Por eso, la protagonista y su hermana viven esa sensación constante de distancia, como si nunca terminaran de formar parte del paisaje que las rodea.
Sin embargo, el título en chino, 《盛夏來的人》 (“Quienes llegan en pleno verano”), me parece especialmente hermoso. No solo sitúa la historia durante el verano y hace referencia a la llegada de las dos hermanas a Mallorca, sino que además juega con un ingenioso doble sentido: su pronunciación también evoca la expresión «los que se quedan». Y, en realidad, eso es exactamente de lo que habla la película: de quienes permanecen después de la muerte de un ser querido.
Alguien del público preguntó cómo había construido la directora el personaje de la abuela, considerando que aparece muy poco en pantalla debido a su fallecimiento. Su respuesta me pareció muy bella: la abuela sigue presente a través de aquello que deja atrás. Su ropa, los cambios en la luz, ciertos sonidos que parecen surgir de la casa… pequeños detalles que permiten que el espectador siga sintiendo su existencia incluso cuando ya no está.
Mientras escuchaba esa explicación, recordé otra película que también reflexiona sobre la pérdida: Después de Lucía (México, 2012). La protagonista, Alejandra, pierde a su madre y se muda junto a su padre a una nueva ciudad. Antes de poder empezar una nueva vida, un video íntimo suyo es difundido sin su consentimiento, convirtiéndola en víctima de un cruel caso de acoso escolar. Es una película profundamente realista y dolorosa que dejó a muchos espectadores con lágrimas en los ojos.
Siempre me ha parecido brillante la elección de su título. La protagonista no se llama Lucía, sino Alejandra. Lucía es su madre fallecida. Todo ocurre después de Lucía. La ausencia de la madre termina definiendo la vida de quienes permanecen: Alejandra carga sola con su sufrimiento, incapaz de hablar con su padre, mientras él queda atrapado en la impotencia de no saber cómo salvar a su hija.
Aunque ambas películas tienen la pérdida como eje central, el camino que recorren es muy diferente.
Después de Lucía habla del dolor desde un lugar profundamente desgarrador. En cambio, Forastera propone una mirada mucho más serena y sanadora. Nos recuerda que no existe una única manera de atravesar el duelo y que cada persona necesita su propio tiempo para reconciliarse con sus emociones.
El momento que más me conmovió fue cuando Carter, quien intenta constantemente reparar los vínculos familiares, le confiesa a su madre que no ha podido llorar la muerte de su abuela y que eso la hace sentirse confundida. La respuesta de su madre fue sencilla, pero inmensamente poderosa:
«No pasa nada».
No pasa nada si todavía no puedes llorar.
No pasa nada si el dolor llega más tarde.
No pasa nada si cada persona vive el duelo de una forma distinta.
Creo que esa fue, para mí, la frase más cálida y reconfortante de toda la película.
Mi propia pregunta durante el coloquio estuvo relacionada con el juego que aparece tanto al inicio como al final de la historia. La directora explicó que ese recurso simboliza un nuevo comienzo. La protagonista deja de observar desde la distancia para decidir participar.
Me gustó mucho esa imagen, porque siento que resume un viaje que, tarde o temprano, todos emprendemos alguna vez: aceptar la pérdida, volver a conectar con quienes permanecen y descubrir que sanar no significa olvidar, sino aprender a seguir viviendo.